La litigación sanitaria afronta un problema que puede determinar el recorrido de una reclamación: encontrar profesionales capaces de elaborar y defender una pericial médica ante los tribunales.
El perito judicial analiza los hechos, estudia la documentación clínica y traslada al juez qué ocurrió desde una perspectiva médica. Su intervención permite convertir una cuestión técnica en argumentos comprensibles dentro del procedimiento.
Sin embargo, estos profesionales escasean. Juan Carlos Prados-Frutos, director médico de La Pericial, vincula esta situación con la transformación de la medicina. La actividad sanitaria es cada vez más técnica, fragmentada y especializada.
En determinados procedimientos ya no resulta suficiente disponer de un especialista general. Se necesitan subespecialistas concretos, lo que reduce considerablemente el número de profesionales disponibles para analizar determinados casos.
Ser un buen médico no garantiza ser un buen perito
La especialización clínica es solo una parte de las capacidades necesarias. El profesional debe saber interpretar una historia clínica desde una perspectiva médica y jurídica y distinguir qué elementos pueden resultar relevantes para el procedimiento.
También debe comprender cómo funciona un juicio. Alejandra Carbonell, perito cardióloga de La Pericial, destaca la necesidad de aprender a estructurar informes, responder al abogado contrario y explicar cuestiones médicas complejas mediante un lenguaje comprensible.
La experiencia en sala supone otro elemento diferencial. Defender un criterio durante una vista exige capacidades distintas a las utilizadas habitualmente para diagnosticar, operar o tratar pacientes.
Además, muchos especialistas no encuentran atractivo este trabajo. El peritaje implica responsabilidad, exposición profesional, posibles fricciones con otros médicos y una carga añadida a la actividad habitual.
Más reclamaciones frente a una oferta limitada
La situación se complica por el crecimiento de la demanda. Ignacio Montoro, socio de Summons Abogados, apunta al aumento de las reclamaciones y a una mayor conciencia sobre los derechos de los pacientes.
Esto genera una mayor necesidad de informes periciales para respaldar o defender los procedimientos. Sin embargo, la disponibilidad de profesionales suficientemente preparados no está aumentando al mismo ritmo.
El tiempo constituye otra barrera. Los médicos suelen mantener agendas asistenciales cargadas y cuentan con poco margen para asumir encargos adicionales.
Una pericial exige revisar documentación, estudiar el contexto completo y valorar su encaje jurídico. Posteriormente, el especialista debe estar preparado para defender sus argumentos ante abogados, jueces o fiscales.
La escasez puede generar desigualdades entre las partes
La falta de profesionales disponibles tiene consecuencias directas para despachos y clientes. Adrián Carriedo, socio director de Carriedo Legal, advierte de que un procedimiento sin una pericial sólida queda debilitado.
El problema también puede aumentar las diferencias entre las partes. Aseguradoras y grandes organizaciones disponen de estructuras, recursos económicos y mayor capacidad para acceder a especialistas.
El paciente individual, por el contrario, puede depender exclusivamente de sus propios recursos para localizar y contratar al profesional adecuado.
Esta diferencia puede condicionar incluso reclamaciones con fundamento. Un caso puede perder fuerza si no se encuentra a tiempo un especialista capaz de analizar correctamente los hechos y defender técnicamente la posición del cliente.
La consecuencia puede ser la pérdida de una indemnización o del reconocimiento reclamado.
Los retrasos judiciales añaden otra dificultad
La duración de los procedimientos también afecta al trabajo pericial. Cuando un litigio se prolonga, los expertos tienen que analizar hechos ocurridos mucho tiempo atrás.
La documentación disponible puede dejar de reflejar el estado actual del paciente. La distancia temporal también dificulta la defensa de un informe y puede reducir la fuerza de determinadas pruebas.
Para los afectados, las demoras añaden incertidumbre a procedimientos relacionados directamente con su salud, su familia o su situación económica.
Desde la perspectiva de los profesionales jurídicos, el problema combina así dos factores. Por un lado, resulta difícil localizar especialistas con la formación y experiencia necesarias. Por otro, los tiempos de la justicia pueden complicar posteriormente su intervención.
Un perfil estratégico para los despachos sanitarios
El escenario convierte al especialista médico con experiencia pericial en un perfil crítico para la litigación sanitaria. No basta con dominar una especialidad clínica. También debe comprender el procedimiento judicial, elaborar informes rigurosos y comunicar sus argumentos con claridad durante una vista.
El aumento de las reclamaciones amplifica esta necesidad mientras la oferta sigue siendo limitada. Para despachos, aseguradoras y clientes, encontrar al experto adecuado puede marcar la diferencia entre disponer de una reclamación defendible o afrontar un procedimiento debilitado desde su planteamiento.